jueves, 2 de abril de 2020

Solo fue por casualidad


Fue un día cualquiera y por casualidad, así como se dan las cosas en las personas que buscan algo más.
Un día cualquiera en las vidas normales de dos personas que se encuentran en el espacio temporal de la vida virtual de cualquier viernes por la noche.
Y digo, fue casualidad porque así fue: pura casualidad.
Ella, entraba en una aplicación por primera vez esta ocasión, descubriendo el mundo de aquellas personas que, de alguna manera, la observaban.
El, ya acostumbrado y con pocas ilusiones de algo que valiera la pena conocer, diríamos, cansado de hablar y de vender una imagen ficticia de el mismo para el mundo.
Fue por casualidad que coincidieron esa noche cálida de fines de noviembre a las 2 am de la madrugada, el volviendo de un cumpleaños. Ella, apunto de irse a la cama, cansada de tanta mediocridad. Así, coincidieron.
El interés claro, fue la imagen que vendían las fotos perfectas. Ella buscando escapar de alguien parecido a ella. Esta vez buscaba algo que la animara, algo diferente.
El, siempre volátil, común, bohemio y algo loco, como para encajar es un mundo totalmente cargado de sentido para ser cierto, algo inesperado.
Como para resumir el encuentro, todo fue sutil y agradable. Corto y sencillo. Y con eso se cortó la comunicación.
Lo importante de la comunicación en este caso, es que siempre fue inesperada.
El aparecía cuando ella menos lo esperaba, pues, ella pensaba en otra cosa o en otra persona, siempre buscado la semejanza, nunca se dio cuenta que él se estaba metiendo atrevidamente como suele aparecer en su vida y así sería más adelante. Él es un atrevido.
Sus encuentros fueron siempre de ese estilo, como el, ¡atrevidos!  Ella empezó a darse cuenta que él le llamaba la atención, un primer encuentro desafortunadamente brillante que dejaría marcas en ambos para una futura invitación en el futuro. El misterio, con una pizca de invitación a un vistazo de la vida de él, que los descolocaría a ambos por completo, para invitar a un distanciamiento en lo que podríamos llamar “ en vivo y en directo”, pues, solo gobernaría los sentimientos y en el transcurso de los días a la mera virtualidad como de costumbre, pues, él se siente cómodo en el anonimato del no estar presente, porque teme en el fondo a involucrarse por completo en un asunto que tal vez lo saque de su zona de confort en donde está acostumbrado a navegar. Ella esa situación la haría dudar de todo, porque el misterio volvía a ser protagonista.
No es que ella sea un riesgo para él, simplemente en la complejidad de su persona, ella es lo más simple de la normalidad, como esas personas que en el fondo, no le temen a acostumbrase a nuevos escenarios de la vida. Pero atención, los escenarios que mencionamos son aquellos en donde la vida nos muestra otra forma de caminar. Nada la desamina.
Como fieles súbditos a sus elementos de nacimiento, ella- Agua; el- Fuego. El destino pareciera ponerlos en sinfonía, para algo más brillante, la lucha con sus propios demonios, no solamente del pasado, demonios que incitan a no acercarse demasiado, a no involucrarse, pero al mismo tiempo la ansiedad de la estabilidad emocional los lleva al universo del tire y afloje de las emociones. “no te involucres, no te enamores, no tan rápido…”
Y así fue, la estabilidad llamaba a un alto, a un descanso, a una tranquilidad (con dos personas opuestas…eso jamás iba a pasar).
Sin embargo, se acostumbraron a caminar con las voces de sus propios círculos individuales, las opiniones, las advertencias: lo hermoso duele, lo hermoso hay que cuidarlo…
El tenía más miedo que ella. Ella se lanzaba cuan “Loco” hacia lo desconocido para transformar lo que venía.
Ella le dio la tranquilidad que el buscaba. Y comenzaron la construcción.
En este punto de la historia de estos dos, podemos añadir que el amor floto con ellos, como cuan barrilete baila en el aire, nada podía salir mal.
Y así fue, desde afuera el corazón y la razón observaron este nuevo momento en sus vidas e hicieron una apuesta de cuánto tiempo los opuestos podrían conseguir el equilibrio, ninguno de los dos pudo resistir la incertidumbre que esto podía ocasionar, pero con el correr del tiempo no solo el equilibrio llego, sino que la construcción vino para quedarse, los opuestos se habían puesto de acuerdo para caminar a pasos agigantados. Lo mejor venia corriendo.
Ella volvió a creer que ese chico que al parecer no le ofrecía ni un roll de la mejor comida japonesa, al final le dio mucha más que eso…la esperanza para poder formar aquello que creía perdido. Entendió que las mejores cosas no se encuentran en la semejanza total de lo que creemos que el amor habita, sino en lo diverso en lo que el amor nos puede conducir.
El entendió que, con ella, se puede crecer desde el animarse a caminar con lo que se teme, soltar el espíritu y que el corazón está para quebrarse o romperse, en el fondo el corazón sabe sanar.
Entendió que la familia es más de lo que pensaba y que su pequeño mundo debía abrirse para dejar salir el temor por lo que no se sentía cómodo. Esconder en su interior toda la dulzura que lo caracterizaba no lo protegía, sino que no le permitía crecer. Abrirse para el amor en su interior solo podía hacer una cosa. Sacar lo mejor de sí para volver a amar y sentirse amado.
Como esta historia nació de la casualidad, como esas cosas que pasan tan rápido sin que nos dejen pensar…. Y que a simple vista no tienen sentido, resulta que tienen todo el sentido del mundo, los opuestos se atraen y si la apuesta es correcta… el corazón y la razón por fin se dieron la mano. ¡Nuestro trabajo está hecho! Solo era cuestión de que el equilibrio viniera para quedarse.

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