Fue un día cualquiera y por
casualidad, así como se dan las cosas en las personas que buscan algo más.
Un día cualquiera en las vidas
normales de dos personas que se encuentran en el espacio temporal de la vida
virtual de cualquier viernes por la noche.
Y digo, fue casualidad porque así
fue: pura casualidad.
Ella, entraba en una aplicación
por primera vez esta ocasión, descubriendo el mundo de aquellas personas que,
de alguna manera, la observaban.
El, ya acostumbrado y con pocas
ilusiones de algo que valiera la pena conocer, diríamos, cansado de hablar y de
vender una imagen ficticia de el mismo para el mundo.
Fue por casualidad que
coincidieron esa noche cálida de fines de noviembre a las 2 am de la madrugada,
el volviendo de un cumpleaños. Ella, apunto de irse a la cama, cansada de tanta
mediocridad. Así, coincidieron.
El interés claro, fue la imagen
que vendían las fotos perfectas. Ella buscando escapar de alguien parecido a
ella. Esta vez buscaba algo que la animara, algo diferente.
El, siempre volátil, común,
bohemio y algo loco, como para encajar es un mundo totalmente cargado de
sentido para ser cierto, algo inesperado.
Como para resumir el encuentro,
todo fue sutil y agradable. Corto y sencillo. Y con eso se cortó la
comunicación.
Lo importante de la comunicación
en este caso, es que siempre fue inesperada.
El aparecía cuando ella menos lo
esperaba, pues, ella pensaba en otra cosa o en otra persona, siempre buscado la
semejanza, nunca se dio cuenta que él se estaba metiendo atrevidamente como
suele aparecer en su vida y así sería más adelante. Él es un atrevido.
Sus encuentros fueron siempre de
ese estilo, como el, ¡atrevidos! Ella
empezó a darse cuenta que él le llamaba la atención, un primer encuentro
desafortunadamente brillante que dejaría marcas en ambos para una futura
invitación en el futuro. El misterio, con una pizca de invitación a un vistazo
de la vida de él, que los descolocaría a ambos por completo, para invitar a un
distanciamiento en lo que podríamos llamar “ en vivo y en directo”, pues, solo gobernaría
los sentimientos y en el transcurso de los días a la mera virtualidad como de costumbre,
pues, él se siente cómodo en el anonimato del no estar presente, porque teme en
el fondo a involucrarse por completo en un asunto que tal vez lo saque de su
zona de confort en donde está acostumbrado a navegar. Ella esa situación la
haría dudar de todo, porque el misterio volvía a ser protagonista.
No es que ella sea un riesgo para
él, simplemente en la complejidad de su persona, ella es lo más simple de la normalidad,
como esas personas que en el fondo, no le temen a acostumbrase a nuevos
escenarios de la vida. Pero atención, los escenarios que mencionamos son
aquellos en donde la vida nos muestra otra forma de caminar. Nada la desamina.
Como fieles súbditos a sus
elementos de nacimiento, ella- Agua; el- Fuego. El destino pareciera ponerlos
en sinfonía, para algo más brillante, la lucha con sus propios demonios, no
solamente del pasado, demonios que incitan a no acercarse demasiado, a no
involucrarse, pero al mismo tiempo la ansiedad de la estabilidad emocional los
lleva al universo del tire y afloje de las emociones. “no te involucres, no te
enamores, no tan rápido…”
Y así fue, la estabilidad llamaba
a un alto, a un descanso, a una tranquilidad (con dos personas opuestas…eso jamás
iba a pasar).
Sin embargo, se acostumbraron a
caminar con las voces de sus propios círculos individuales, las opiniones, las
advertencias: lo hermoso duele, lo hermoso hay que cuidarlo…
El tenía más miedo que ella. Ella
se lanzaba cuan “Loco” hacia lo desconocido para transformar lo que venía.
Ella le dio la tranquilidad que
el buscaba. Y comenzaron la construcción.
En este punto de la historia de
estos dos, podemos añadir que el amor floto con ellos, como cuan barrilete
baila en el aire, nada podía salir mal.
Y así fue, desde afuera el
corazón y la razón observaron este nuevo momento en sus vidas e hicieron una
apuesta de cuánto tiempo los opuestos podrían conseguir el equilibrio, ninguno
de los dos pudo resistir la incertidumbre que esto podía ocasionar, pero con el
correr del tiempo no solo el equilibrio llego, sino que la construcción vino
para quedarse, los opuestos se habían puesto de acuerdo para caminar a pasos
agigantados. Lo mejor venia corriendo.
Ella volvió a creer que ese chico
que al parecer no le ofrecía ni un roll de la mejor comida japonesa, al final
le dio mucha más que eso…la esperanza para poder formar aquello que creía
perdido. Entendió que las mejores cosas no se encuentran en la semejanza total
de lo que creemos que el amor habita, sino en lo diverso en lo que el amor nos
puede conducir.
El entendió que, con ella, se
puede crecer desde el animarse a caminar con lo que se teme, soltar el espíritu
y que el corazón está para quebrarse o romperse, en el fondo el corazón sabe
sanar.
Entendió que la familia es más de
lo que pensaba y que su pequeño mundo debía abrirse para dejar salir el temor
por lo que no se sentía cómodo. Esconder en su interior toda la dulzura que lo
caracterizaba no lo protegía, sino que no le permitía crecer. Abrirse para el
amor en su interior solo podía hacer una cosa. Sacar lo mejor de sí para volver
a amar y sentirse amado.
Como esta historia nació de la
casualidad, como esas cosas que pasan tan rápido sin que nos dejen pensar…. Y
que a simple vista no tienen sentido, resulta que tienen todo el sentido del
mundo, los opuestos se atraen y si la apuesta es correcta… el corazón y la
razón por fin se dieron la mano. ¡Nuestro trabajo está hecho! Solo era cuestión
de que el equilibrio viniera para quedarse.
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